La Mediación

 

 

La mediación es un modo pacífico de gestionar y solucionar los conflictos.

 


Presenta grandes ventajas para cuidar las relaciones familiares, aún en los momentos difíciles.

 

La mediación se basa en la idea de cooperación y no en la de enfrentamiento. Pretende que las personas podamos comunicarnos desde el respeto y hacer del diálogo el cauce para manifestar nuestras necesidades
e intereses. En todo este proceso, la persona mediadora será quien nos ayude a ir deshaciendo los nudos en los que, a menudo, nos enredamos cuando tenemos una disputa.


Afortunadamente cada vez son más las familias que tratan de resolver sus conflictos emprendiendo acciones judiciales, que en cualquier caso son largas y a menudo insatisfactorias para las partes, donde surgen los sentimientos de vencedores y vencidos. En algunos casos esta vía es necesaria, pero tenemos la opción de elegir otras fórmulas más amables y que permiten que sean la propia familia la que trate de resolver y acordar lo que sea mejor. De esta forma permanece el sentimiento de familia, aunque en otras circunstancias pero con grandes beneficios para los protagonistas silenciosos que vienen a ser los niños.


Todo este proceso se hace con la orientación, asesoramiento del mediador, que su misión no es otra que allanar el camino si ese es la finalidad.

 

El mediador actúa como facilitador para que fluya la comunicación entre las partes en conflicto. Es un profesional formado en técnicas específicas de comunicación que crea un clima de confianza necesario para que las personas se sienten a hablar libremente. Ellas son las que llevan adelante la mediación, ya que ésta parte de la base de que cada uno es capaz de gestionar su conflicto y de buscar las soluciones que mejor le convienen en cada caso. Así, a través de las diferentes conversaciones mantenidas, las personas, con la ayuda del mediador, pueden tratar los temas que les preocupan, manifestar sus sentimientos, emocionarse cuando lo necesiten, ser escuchados por la otra parte en discordia, y decir lo que siente y piensa respecto del tema.

 

Los principios básicos de la mediación son:


• La voluntariedad, de tal modo que las personas acuden al proceso porque quieren, pueden abandonarlo cuando deseen y llegar a acuerdos realmente queridos o buscar la solución por otra vía si consideran que ésta no responde a sus intereses.

 

• La confidencialidad, ya que lo que se hable en las sesiones pertenece sólo a este espacio y no se puede utilizar la información obtenida en la mediación con fines ajenos al proceso. El mediador no será perito ni testigo de hechos relativos al proceso de mediación en el que hubiera mediado.

 

• La neutralidad y la imparcialidad del mediador, que no impone sus valores a las partes, ni toma partido ni se identifica con ninguna
de las ellas, garantizando el equilibrio y la igualdad de las mismas. 

 

Las personas que pasan por procesos de mediación aprenden a comunicarse con respeto y a intentar comprender cómo se encuentra el otro. Es una herramienta que les ayuda en el futuro para superar de mejor modo sus “tropiezos” cuando tienen que tomar nuevas decisiones. Es muy útil cuando se trata de parejas con hijos menores que, a lo largo de su vida, van a tener que decidir sobre cuestiones no pactadas en un principio y que surgen conforme crecen.

 

Proteger al menor es, también, hacer que sufra menos. Así, en el proceso de mediación se atenúa este sufrimiento ya que se descarga y reconduce mucha tensión emocional de los padres y éstos pueden ayudar a paliar los efectos perjudiciales de un proceso tan difícil de sobrellevar como es la ruptura de pareja.


Casi todas las personas que han pasado por procesos de mediación se han mostrado satisfechas, hayan llegado o no a firmar acuerdos. El proceso es más rápido que el judicial, han podido expresarse y ser escuchados de forma respetuosa, sus tensiones se han aligerado, su relación con el o la persona enfrentada mejora, el desgaste que les ha producido el conflicto ha disminuido notablemente y es posible que hayan aprendido nuevas formas de relacionarse y solucionar futuros conflictos. Esta es la experiencia que augura un futuro prometedor para este sistema de gestión de conflictos que se enmarca en la cultura de paz. Seguro que usted querrá seguir informándose sobre lo que puede ofrecerle la mediación familiar y también querrá que su familia se beneficie de las ventajas que conlleva, para ello le invitamos a seguirnos acompañando en este viaje que hacemos con usted y para usted.